Si te sangran las encías al cepillarte, no es normal: casi siempre es una encía inflamada por la placa. Y ese mismo problema es una de las causas más frecuentes del mal aliento que no se va con la pasta de dientes. La buena noticia es que, cogido a tiempo, se trata en pocas citas.
Por qué sangran las encías
Una encía sana es firme, de color rosa pálido y no sangra al cepillarla. Cuando sangra, lo habitual es que se haya acumulado placa en el borde de la encía y esta se haya inflamado. Las causas más comunes son:
- Gingivitis. Es la primera fase de la enfermedad de las encías: sangrado, enrojecimiento e hinchazón. Todavía no hay pérdida de hueso.
- Periodontitis. Si la gingivitis no se trata, la inflamación baja hacia el hueso que sujeta los dientes. Aparecen bolsas entre la encía y el diente, retracción y, en fases avanzadas, movilidad.
- Una higiene que no llega a todas partes. El cepillo no limpia entre los dientes. Sin hilo o cepillos interdentales, ahí se queda la placa.
- Algunos medicamentos y cambios hormonales. Los anticoagulantes o el embarazo, por ejemplo, hacen que la encía sangre con más facilidad.
Un sangrado puntual porque te has cepillado con demasiada fuerza no es una enfermedad. Lo que hay que vigilar es el sangrado que se repite.
De dónde viene el mal aliento
El mal aliento, o halitosis, se suele asociar a una mala higiene, pero no siempre es tan simple. Estas son las causas que vemos con más frecuencia en consulta:
- Placa y sarro. Las bacterias que viven en ellos producen los gases que huelen mal.
- Encías enfermas. Las bolsas de la periodontitis acumulan bacterias en sitios a los que no llega el cepillo.
- La lengua. Su parte de atrás retiene restos y bacterias. Limpiarla ayuda más de lo que parece.
- Caries e infecciones. Una caries profunda o un absceso también dan mal olor.
- Tabaco y algunos alimentos. Empeoran el aliento y, en el caso del tabaco, también la salud de las encías.
Si el mal aliento no mejora con una buena higiene, lo primero es revisar las encías.
Cuando la boca está sana y el mal aliento sigue, la causa puede estar fuera de ella, por ejemplo en la nariz o en el aparato digestivo. En ese caso te lo decimos y te recomendamos consultarlo con tu médico.
Gingivitis o periodontitis: cómo saber cuál es
Las dos empiezan con encías que sangran, pero no son lo mismo ni se tratan igual.
- Gingivitis: sangrado e inflamación, sin pérdida de hueso. Es reversible con una limpieza profesional y buena higiene en casa.
- Periodontitis: hay pérdida del hueso que sujeta el diente. Se controla con tratamiento y revisiones, pero el hueso perdido no se recupera solo.
Desde fuera no se puede distinguir una de otra. Para saberlo, el periodoncista mide con una sonda la profundidad entre la encía y cada diente y lo compara con las radiografías. La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) tiene información para pacientes sobre las dos.
Qué hace el periodoncista
El periodoncista es el dentista especializado en las encías y en el hueso que sujeta los dientes. Según lo que encuentre, el tratamiento puede incluir:
- Estudio de las encías. Medición de cada diente y radiografías para saber si hay pérdida de hueso y dónde.
- Limpieza profesional. Retira la placa y el sarro por encima de la encía. En una gingivitis suele ser suficiente.
- Raspado y alisado radicular. Limpia por debajo de la encía, dentro de las bolsas. Se hace con anestesia local, normalmente por zonas.
- Revisiones de mantenimiento. La periodontitis se controla en el tiempo. Las revisiones periódicas evitan que vuelva a avanzar.
- Cirugía periodontal. Solo en casos avanzados, cuando las bolsas no se cierran con el tratamiento anterior.
En nuestra clínica lo lleva la especialista en periodoncia del equipo. Puedes ver cómo trabajamos en la página de periodoncia.
Qué puedes hacer en casa mientras tanto
Estas pautas ayudan, pero no sustituyen la revisión si el sangrado se repite:
- Cepíllate dos veces al día con un cepillo suave, apoyándolo en el borde de la encía.
- Limpia entre los dientes cada día con hilo o cepillos interdentales.
- Limpia la lengua, sobre todo la parte de atrás.
- No dejes de cepillar la zona que sangra: es la que más lo necesita.
- Si fumas, ten en cuenta que el tabaco puede ocultar el sangrado aunque la encía esté enferma.
Cuándo pedir cita
Pide una revisión de encías si te pasa alguna de estas cosas:
- Las encías te sangran a menudo al cepillarte o al usar hilo.
- Notas los dientes más largos porque la encía se ha retraído.
- Algún diente se mueve o ha cambiado de posición.
- El mal aliento sigue aunque cuides la higiene.
Cuanto antes se trata, más sencillo es. Una gingivitis se resuelve en pocas citas; una periodontitis avanzada necesita más tiempo. Si quieres que revisemos tus encías, puedes pedir cita en la clínica del Paseo de la Castellana 107. Puedes ver la formación del Dr. Fernando Sanclemente, que revisa este artículo, en su ficha del equipo.


